Departamento de Historia | Academia Cristo Rey, Ponce, Puerto Rico

Antecedentes y Causas del Descubrimiento

ANTECEDENTES Y CAUSAS DEL DESCUBRIMIENTO

 

Los normandos vinieron a América antes que Colón 

En el siglo X de nuestra era cristiana los norman­dos o vikingos, habitantes de las actuales Dinamar­ca, Noruega y Suecia, eran hábiles marinos que en frágiles embarcaciones llegaron a la isla de Islandia y de allí saltaron a Groenlandia un siglo después. Alrededor del año 1007, una expedición diri­gida por Leif Ericson descubrió la isla de Terranova, la península del Labrador y las costas de los actuales Estados Unidos. Sin embargo, las colonias actuales que fueron fundadas por los vikingos en esos lugares no duraron mucho por que fueron destruidas por los indios. Por este motivo y, porque tales expediciones no se continuaron ni fueron conocidas, el descubrimiento de América por los vikingos no tuvo repercusión alguna ni para ellos ni para el resto de la humanidad.

 

La Europa anterior al siglo XV

Hasta el siglo XV los europeos no estuvieron en condiciones de realizar con éxito expediciones por el océano. Para comprender las causas del Descu­brimiento es necesario resumir la evolución de Euro­pa en los siglos anteriores.

v     v     Durante mucho tiempo, se generalizó un siste­ma de relaciones sociales llamado feudalismo, se­gún el cual los hombres libres se subordinaban unos a otros mediante juramentos de fidelidad que im­ponían obligaciones recíprocas. Así, el menos po­deroso se convertía en vasallo (subalterno) de otro más poderoso a quien le juraba obediencia y le pres­taba servicio militar. A cambio de esto, el poderoso llamado señor le pagaba dicho servicio y lo prote­gía dándole un feudo (de ahí el nombre del siste­ma).  El feudo consistía en tierras, aunque frecuen­temente eran rentas o cargos con poder de mando. Por otro lado, cada vasallo daba una parte del feu­do recibido a otros hombres libres de inferiores con­diciones que se convertían en sus vasallos, resultan­do que cada hombre libre era guerrero y vasallo de un poderoso y, a su vez, señor de otros vasallos. Esta sociedad feudal se originó por las constantes guerras, la inseguridad, la debilidad de los reyes, y la decadencia del comercio, de modo que la única forma de remunerar los servicios personales era con entrega de tierras.

v      v      El feudalismo penetró todos los niveles de la vi­da europea y, en consecuencia; la sociedad quedó dividida en tres sectores muy definidos: el clero (obispos, sacerdotes y religiosos), la nobleza (for­mada por toda la jerarquía de señores, vasallos y subvasallos) y, por último los campesinos, que no eran vasallos de nadie, porque no eran libres; sino siervos que trabajaban las tierras de los señores y de los vasallos. A nivel económico, se practicaba una agricultura de subsistencia, ya que cada seño­río producía solamente para el consumo de sus ha­bitantes; y en el mismo los siervos no eran tratados como esclavos, pero tampoco como hombres libres, porque no podían abandonar la tierra donde tra­bajaban y estaban obligados a prestar numerosos servicios laborales a sus amos. En lo político, cada región estaba sometida al gobierno de un señor feu­dal y los reyes eran figuras decorativas que única­mente recibían la obediencia y el servicio militar de aquellos a quienes directamente le habían entregado un feudo. Finalmente, a nivel religioso, la Iglesia ejercía una poderosa influencia: todos reconocía la suprema autoridad espiritual y hasta política del Papa; los obispos, clérigos y, monjes eran los únicos intelectuales dentro de ésa sociedad, tenían funcio­nes de asistencia social y poseían también tierras.

v      v      Todas esas estructuras comenzaron a cambiar entre los siglos XI y XII; cuando resurgió el comer­cio terrestre y el marítimo por el Mediterráneo y, en consecuencia, reaparecieron las artesanías, la .vi­da urbana y también el estudio con las primeras uni­versidades. Mercaderes, prestamistas y artesanos formaron un nuevo sector social, el de los burgue­ses (así conocidos por haberse originado alrededor de los burgos o fortalezas ubicadas en los señoríos feudales). La gran circulación comercial modificó la economía, orientando la producción hacia la ven­ta de excedentes de la agricultura, decayendo la ser­vidumbre y desarrollándose el trabajo con hombres libres.

 

Los grandes cambios del siglo XV prepararon el Descubrimiento

v      v      A mediados del siglo XV, la burguesía comer­cial de cada ciudad se había enriquecido y originó nuevas formas de actividad económica: el capita­lismo comercial, consistente en acumular capitales o bienes que no se consumen sino que se invierten para obtener ganancias y en que el trabajo se reali­za con mano de obra libre a la cual se? le paga un salario o sueldo. Los primeros capitales que se acu­mularon fueron oro, plata, barcos y otros bienes que se invertían en el comercia y se obtenían del comercio; de ahí el nombre del sistema. Los prime­ros capitalistas surgieron, en, las ciudades mercanti­les de Italia, sur de Alemania y Países Bajos. En consecuencia, la aparición del capitalismo comer­cial fue una causa del descubrimiento de América, ya que intensificó la navegación marítima en bus­ca de nuevos mercados fuera de Europa.

v      v      Por otra parte, en los países de Europa Occiden­tal; los reyes se asociaron a los burgueses capitalis­tas para quitarles el poder a los nobles feudales, y a fines del siglo XV las monarquías de Inglaterra, Francia, Portugal y los reinos de España ya habían logrado imponer su autoridad y convertir sus na­ciones en estados. El nacimiento de los estados mo­dernos bajo monarquías autoritarias y centralistas fue otra causa del Descubrimiento pues cada rey as­piraba enriquecer el tesoro de su país mediante la expansión territorial.

v      v      Las causas anteriores estaban relacionadas con otra más profunda: el desarrollo de una nueva ma­nera de pensar sobre el hombre y el universo. Du­rante la edad media todo el saber estaba centrado en las enseñanzas de la Iglesia y la mayor preocu­pación era la salvación del alma, pero a partir del siglo XV, los hombres se volvieron críticos, despla­zaron su interés hacia el conocimiento del univer­so, le dieron más importancia a las ciencias de ob­servación, se preocuparon más por esta vida, y el ser humano pasó a ser el centro de la cultura. Este profundo cambio de mentalidad y de valores tuvo una gran fuerza de expresión artística en la pintura y la escultura que realzaron la belleza y los rasgos anatómicos de la figura humana. Este poderoso mo­vimiento renovador de ideas y valores que se ma­nifestó poderosamente en las artes se llamó Rena­cimiento y fue causa decisiva del Descubrimiento porque estimuló la curiosidad por conocer realmen­te cómo era el mundo e impulsó la creatividad, la aventura y la ambición. Este tipo de hombres hizo posibles las grandes exploraciones marítimas. En síntesis, podríamos decir que todas estas fue­ron causas mediatas del descubrimiento de Améri­ca, puesto que constituyeron el ambiente prepara­torio.

 

El progreso de las ciencias y la tecnología impulsaron las exploraciones oceánicas

El cambio de mentalidad y el desarrollo intelec­tual del Renacimiento incentivaron los estudios de geografía, que progresaron al extremo de que va­rios científicos afirmaron que la Tierra tenía for­ma esférica y no de disco como se creía. Por otra parte; se desarrollaron numerosas invenciones. En­tre ellas, la imprenta (debida a los chinos) que fue perfeccionada por el alemán Gutenberg al sustituir las letras de madera por tipos de metal movibles, Gracias a la imprenta se divulgaron los relatos de viajes terrestres a la China y se publicaron mapas y nuevos tratados de geografía. La narración quE más influyó en los exploradores fue la de Marco Polo, un mercader veneciano que había pasado varios años en China y a cuyo relato no se le dio crédito inicialmente. La pólvora, otro invento chino, fue aplicada a las primeras armas de fuego como las bombardas, los mosquetes y otras que dieron mu­cha más confianza al hombre para enfrentarse a los pueblos de tierras extrañas.

Se lograron importantes adelantos técnicos en la navegación. El astrolabio, instrumento para cal­cular la situación de las embarcaciones, el cuadran­te, que permitía calcular la altura de los astros so­bre el horizonte, y los almanaques, que indicaban la posición del Sol en las distintas épocas del año. Sobre todo, la aplicación de la brújula (invento chi­no) a la navegación permitió a los marinos depender menos de la observación de los astros y viajar de noche y en días nublados. Pero lo más importante fue la construcción de nuevos tipos de embarcacio­nes llamadas carabelas. Eran pequeñas, ligeras, de proa alta y resistente al oleaje de los océanos, se movían por grandes velas, las cuales manipuladas hábilmente permitían continuar navegando cuan­do cambiaba o disminuía el viento.

En resumen, estos progresos científicos y tecnoló­gicos fueron causas inmediatas del Descubrimiento.

 

Otra causa inmediata: la necesidad comercial de encontrar una ruta marítima hacia las Indias

Los europeos daban el nombre de Indias a Chi­na, India, Japón, Indochina y las islas del sureste

asiático. Desde estos lejanos países los mercaderes orientales llevaban a los puertos del Mediterráneo la seda china, el marfil y las piedras preciosas de India y las especias (canela, pimienta, nuez mosca­da, etc.) de las islas Molucas con las cuales los euro­peos conservaban y condimentaban sus alimentos. Los capitalistas italianos invertían grandes sumas de dinero en este lucrativo comercio que controla­ba principalmente la ciudad de Venecia.

Muchos hombres de negocio y navegantes desea­ron llegar directamente a las islas de las Especias (Molucas) para prescindir de los intermediarios orientales y venecianos que encarecían mucho los codiciados productos.

El problema se agudizó cuando los turcos (pueblo también oriental y de religión musulmana) toma­ron la ciudad de Constantinopla en 1453 y cerra­ron las rutas comerciales de los europeos con el Oriente. Muchos productos dejaron de recibirse en Europa y la adquisición de las especias se dificultó porque el precio subió exageradamente. Desde en­tonces los capitalistas y los gobiernos estimularon la búsqueda urgente de una ruta marítima que con­dujera directamente a las Indias. Pero esto exigía navegar por el desconocido y temido océano Atlán­tico o mar Tenebroso como lo llamaban.

 

Portugal y España: los grandes países descubridores

Ambos habían tenido una evolución diferente al resto de Europa porque la península Ibérica fue invadida y ocupada por los musulmanes o moros procedentes de Arabia y el norte de Africa en el siglo VIII. Los musulmanes son pueblos con una cultura basada en la religión de Mahoma. Contra esta dominación se desarrolló un largo proceso de lucha, denominado Reconquista, por espacio de 7000 años y durante el cual se formaron varios reinos cristianos: Portugal, Castilla, los Estados de la Corona de Aragón y Navarra. Al finalizar el siglo XV la situación en la península era la siguiente:

v      v      Portugal había logrado arrojar a los moros de su territorio desde mucho antes y tanto por este motivo, como por su situación geográfica, se había convertido en un país de gran importancia comercial. Desde principios de siglo, los marinos portugueses realizaban expediciones marítimas a lo largo de la costa de Africa.

v      v      Castilla y Aragón, los dos reinos más poderosos, quedaron unidos en las personas de sus reyes por el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Este hecho no unificó totalmente a España porque cada reino continuó siendo un estado con sus leyes, impuestos, instituciones y órganos administrativos propios, pero sí produjo la unidad monárquica de la cual surgió España. Isabel y Fernando gobernaron conjunta­mente en ambos reinos y crearon organismos cen­tralizadores con el propósito de formar un solo es­tado. Sobre todo, completaron la unidad territorial y religiosa de España porque conquistaron las últi­mas posesiones de los moros en la península e im­pusieron el catolicismo como única religión del país (los moros residentes fueron obligados a convertir­se, o de lo contrarió tenían que emigrar).  Con es­tos hechos, la naciente España adquirió magní­ficas condiciones para la expansión a través del Atlántico porque:

-          -          Los Reyes Católicos se propusieron hacer de Es­paña la primera potencia de Europa.

El reino de Aragón poseía varias islas en el Me­diterráneo y tenía una larga experiencia de activi­dad mercantil.

-          -          Castilla era el reino más poderoso y extenso de España, y también tenía gran importancia comer­cial en el tráfico entré el Mediterráneo y los mares del norte de Europa. Además, había conquistado las Islas Canarias, frente a las costas africanas, con lo cual se orientaba hacia el océano. Con la expul­sión de los moros, los puertos castellanos cobraron más vitalidad por el establecimiento de compañías comerciales y bancos de capitalistas extranjeros, so­bre todo de Italia.

-          -          La población, especialmente, de Castilla, era gente fuerte, aguerrida, valiente acostumbrada a vencer dificultades porqué durante siete siglos había soportado el peso de la guerra contra los mo­ros. Por otra parte, mucha gente carecía de tierras y oportunidades de enriquecerse debido a que la no­bleza monopolizaba las tierras y los capitalistas ex­tranjeros controlaban el comercio.

España y Portugal tenían en común la profun­da religiosidad de sus pueblos. Esta se expresaba en un afán de propagar el cristianismo y en un es­píritu de Cruzada o sentimiento de que era preciso combatir contra los infieles, especialmente a los mu­sulmanes. Aunque ambos países ya los habían de­salojado de la península Ibérica, sus monarcas te­nían el propósito de eliminarlos también de Africa y de Tierra Santa.

En resumen, España y Portugal reunían mejo­res condiciones que otros países de Europa para la. exploraciones marítimas y la conquista de nuevas, tierras.

 

Los portugueses inician los descubrimientos geográficos

El país más preparado para encontrar la ruta ma­rítima hacia las Indias era Portugal porque sus ma­rinos exploraban las costas africanas desde princi­pios del siglo XV. El propulsor de tales viajes fue el príncipe Enrique el Navegante (1394?1460) que perseguía un doble propósito: encontrar el reino cristiano de Etiopía para hacer una alianza religiosa-­militar contra los musulmanes, y obtener oro y otros productos del Africa.

Después del bloqueo turco al comercio, los portu­gueses concentraron todas sus energías en encon­trar el extremo sur de Africa para llegar al Oriente. Así prosiguieron sus descubrimientos de la costa africana alcanzando sucesivamente la desemboca­dura del Congo (1482), cl cabo de Buena Esperan­za (1487) en el extremo sur del continente, hasta que finalmente Vasco de Gama dobló dicho cabo, re­corrió el océano Indico y llegó felizmente a la costas de India (1498). Después de este éxito, los portu­gueses alcanzaron las islas de las Especias, mono­polizaron dicho comercio y fundaron un imperio colonial en las costas de Africa, India e islas del su­reste asiático. La ruta tracia las Indias estaba abierta pero cierto marino italiano al. Servicio de España afirmaba haber llegado antes a las Indias, viajan­do por el occidente. ¿A dónde habían llegado real­mente las expediciones españolas?

 

Descubrimiento de un Mundo Nuevo que no figuraba en los mapas

Pocos años antes de que los portugueses llega­ran a las Indias, Cristóbal Colón propuso al rey de Portugal un atrevido proyecto de llegar hasta ellas no por el camino que intentaban seguir sino por el occidente. Colón era un inteligente y valiente ma­rino dé Génova, Italia, cuya nacionalidad aún dis­cuten los historiadores y de cuya juventud se sabe muy poco. Su proyecto se fundamentaba en que la Tierra era redonda y por consiguiente la distancia entre Europa y Asia tenía que ser muy corta. Su error al igual que el de todos los navegantes y geó­grafos, consistía en ignorar la existencia de Améri­ca y, por tanto, en calcularle a la Tierra un volu­men seis veces menor del que tiene. Tal proyecto fue considerado una locura pues no se sabía de al­guien que se hubiese atrevido a recorrer el océano (los portugueses navegaban bordeando las costas de Africa).

El rey de Portugal no prestó atención al plan y Co­lón pasó a España donde con la ayuda de los frailes franciscanos fue escuchado por los Reyes Católicos. Pero la lucha final que sostenían estos contra los musulmanes y las exigencias de derechos y di­nero que reclamaba Colón para dirigir la empresa, demoraron varios años las negociaciones. A1 fin triunfó la tenacidad de Colón y se firmaron entre él y los soberanos de España las Capitulaciones ?o contrato por el cual se le nombraba Almirante de la mar Océana, y virrey y gobernador de las tierras que descubriere, con derecho al décimo de los me­tales y al quinto de los productos qué obtuviere.

En agosto de 1492 partió Colón con tres carabelas y un centenar de hombres. Después de dos largos meses de travesía y ansiedad, la expedición llegó a la isla de Guanahani, del archipiélago de las Baha­mas, el 12 de octubre de 1492. Habían descubierto a América pero Colón creyó haber arribado a las islas orientales del Asia y por eso llamó indios a los nativos.

 

Descubrimientos de Colón

Colón prosiguió hacia el sur descubriendo otras islas de las Bahamas, Cuba y Haití a la que llamó La Española, y regresó a España donde los Reyes Católicos le tributaron un solemne recibimiento. El Gran Almirante realizó tres viajes más continuan­do los descubrimientos de las Antillas y las costas venezolana y centroamericana. (Observando los mapas podemos entender mejor qué tierras descu­brió en cada viaje).

Hombre de gran talento y excelente marino, Co­lón no tuvo éxito en el gobierno de la naciente colonia de. La Española, porque en su afán de encontrar las fabulosas ciudades del Japón y Chi­na continuó las exploraciones y confió la adminis­tración a sus hermanos. Llegó a perder la simpatía de los Reyes quienes le quitaron el gobierno de la is­la y hasta le prohibieron desembarcar en ella. Marginado de la corte y enfermo de artritis, Colón falle­ció en Valladolid (España) en 1506, dos años des­pués de su protectora la reina Isabel. Murió sin sa­ber o sin admitir que había descubierto un nuevo mundo pero su hazaña cambió el curso de la historia y produjo trascendentales consecuencias. Por ello, aunque?Colón no fue el primer europeo que llegó a América si fue el primero que la dio a conocer al resto del mundo y por tanto podemos continuar considerándolo el descubridor de nuestro conti­nente.

 

El Papa reparte las tierras y los mares descubiertos entre portugueses

y españoles

En aquella época se consideraba que el Papa, co­mo vicario de Cristo, era la única autoridad de de­recho internacional que podía conceder tierras no poseídas anteriormente por príncipes cristianos. Por esta razón y para evitar competencias, los portu­gueses habían obtenido del sumo pontífice de la cristiandad la soberanía sobre las tierras descubiertas y que descubrieron navegando por las costas de Africa. Al regresar Colón de su primer viaje, los Reyes Católicos se apresuraron a solicitar del Pa­pa Alejandro VI iguales derechos sobre las tierras descubiertas y que se descubrieron navegando por el occidente. El Papa accedió pero para evitar un conflicto entre ambos reinos cristianos dictó tres bu­las (3 y 4 de mayo y 26 de septiembre de 1493) lla­madas Bulas de Demarcación por las cuales deli­mitó los dominios coloniales de España y Portugal trazando sobre el mapamundi un meridiano que pa­saba a 100 leguas al oeste de las islas de Cabo Ver­de y Azores. Todas las tierras situadas al occidente de la línea pertenecían a España; las del oriente a Portugal.

Como esta división no satisfizo al monarca portu­gués, los Reyes Católicos firmaron con él el Trata­do de Tordesillas (1494) por el cual la línea diviso­ria se corrió más al oeste: a 370 leguas de las islas de Cabo Verde. España creyó haber obtenido un gran triunfo diplomático y Portugal también pero el resultado fue inesperado: como se creía en el error de que Colón había llegado a las Indias y los portugueses aún no habían logrado llegar a ellas (todavía faltaban 4 años para la expedición de Vas­co de Gama) y como ni el Papa; ni los reyes; ni los geógrafos conocían los contornos de América ni de los océanos, la línea de demarcación no dividió las Indias ni la totalidad del océano Atlántico sino que atravesó una parte del continente suramericano. Así resultó que la ignorancia sobre las tierras y mares descubiertos benefició a Portugal que adquirió derechos sobre el Brasil. No demoró el monarca por­tugués en conocer el dato y envió al navegante Al­varez de Cabral quien en 1500 se posesionó de las costas brasileñas en nombre de su soberano.

 

Otras exploraciones confirman que América es un nuevo continente

Sin respetar los derechos exclusivos concedidos a Colón, los Reyes Católicos autorizaron viajes de exploración a otros marinos a fin de afianzarse en la parte de las Indias que creían corresponderle por las bulas y el Tratado de Tordesillas. A estas ex­ploraciones se les llama los viajes menores y tuvie­ron lugar entre 1499 y 1500.

• Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio recorrieron las costas de Venezuela, dán­dole este nombre al país, y las de la península de La Guajira, siendo, en este viaje cuando se descu­brió a Colombia.

• Alonso Niño y Cristóbal Guerra navegaron tam­bién por las costas venezolanas y la isla Margarita con cuyas perlas se enriquecieron.

• Vicente Yáñez Pinzón (compañero de Colón en el primer viaje cómo capitán de la “Niña”) descu­brió y exploró las costas brasileñas y la boca del Amazonas.

• Rodrigo de Bastidas bordeó nuevamente la costa venezolana, continuó hacia Colombia y descubrió la desembocadura del Magdalena.

• Américo Vespucio exploró posteriormente las costas del Brasil.

Estos viajes convencieron a los Reyes Católicos, co­mo ya lo suponían muchos pilotos españoles, que Colón estaba en un error.

• Años más ‘tarde (1513), desde la colonia fundada en el istmo de Panamá, Vasco Núñez de Balboa y sus hombres, guiados por indígenas amigos, llega­ron hasta las costas del océano Pacífico o Mar del Sur como lo llamaron. Al comprobarse que Amé­rica estaba rodeada por dos océanos no quedó duda alguna de que no era Asia sino un nuevo continente.

 

El nombre de América: un efecto de la publicidad

Los viajes del italiano Américo Vespucio y su in­sistencia en que las costas exploradas por él no pertenecían al Asia sino a un mundo nuevo determi­naron la gran injusticia de que nuestro continente no lleve el nombre de su verdadero descubridor. De los viajes de Colón muy poco se supo debido al se­creto en que los mantuvieron los Reyes Católicos. Por el contrario, Vespucio era un agente comercial de poderosos banqueros de Florencia (Italia) que dio abundante información de sus exploraciones a sus amigos y jefes. En 1502 y 1504 se imprimieron algunos de sus relatos con mapas de las costas bra­sileñas dibujadas por él. Una de estas cartas impre­sas fue a parar casualmente a un grupo de científi­cos de la Lorena (región de Alemania en aquella época) que preparaba una obra de geografía. Esta llevaba una introducción redactada por el clérigo Martín de Waldseemüller, quien incluyó los relatos y mapas de Vespucio sugiriendo que dichas tierras debían llevar el nombre de América. La obra se di­vulgó por toda Europa en 1507 (Colón había muer­to un año antes) con la noticia del hallazgo de un nuevo continente y el error de que su descubridor era Américo Vespució, ponlo que el nombre se im­puso rápidamente. En esto no tuvo intervención al­guna el piloto italiano quien continuó trabajando para España hasta su muerte.

 

En búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Pacifico se completa el conocimiento de las costas del sur

Cuando los españoles se convencieron de que América no era Asia, se dieron cuenta también de que era un obstáculo en el camino hacia las codi­ciadas islas de las Especias. Había que buscar có­mo bordearla y llegar al Asia sin navegar por las rutas y las posesiones de los portugueses. La solu­ción pareció darla el descubrimiento del Pacífico hecho por Vasco Núñez de Balboa (1513). La cerca­nía entre el Atlántico y el Pacífico a esa latitud los llevó a pensar que tenía que existir un paso o estre­cho entre ambos océanos y se dedicaron a encon­trarlo. Juan Díaz de Solís viajó hasta el sur, descubriendo y recorriendo el río de la Plata (1515) pero pereció al ser atacado por los indios; los so­brevivientes regresaron a España convencidos de que allí no estaba el estrecho buscado pero, en cam­bio, habían echado las bases de la futura conquis­ta de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Años más tarde (1519), Hernando de Magallanes, portugués al servicio de España partió con una gran expedición, en busca del estrecho y con el propósito de llegar a las islas de las Especias (Molucas) ya que él sostenía que tales islas pertenecían a España según el meridiano de demarcación trazado por el Tratado de Tordesillas. En 1520 encontró el anhe­lado estrecho (que lleva su nombre) en el extremo meridional del continente y en cuyo recorrido de­moró un mes. La expedición continuó por el Pací­fico (nombre que le dio Magallanes) durante varios meses de penalidades hasta tocar las islas Filipinas donde Magallanes fue muerto por los nativos: La expedición reducida a un barco y 18 hombres bajo la dirección de Juan Sebastián Elcano, regresó a Es­paña siguiendo la ruta de los portugueses. Esta he­roica hazaña tuvo un doble resultado: localizar el paso entre el Atlántico y el Pacífico, y darle la vuelta al mundo comprobando así su esfericidad.

 

Exploraciones de los ingleses y franceses

Inglaterra y Francia quisieron también partici­par en el reparto de las nuevas tierras descubiertas, haciendo caso omiso de las bulas papales. Así en 1497 y 1498, Sebastián Caboto y su hijo Juan, ambos venecianos al servicio del monarca inglés, explo­raron las costas de Terranova y Labrador sin resul­tados prácticos, por lo cual Inglaterra las suspen­dió ya que no estaba en condiciones de financiar tales expediciones. Trascurrirían más de ochenta años antes de que intentara establecer colonias en América.

El rey de Francia envió al italiano Juan Verrazza­no (1524) quien exploró las costas orientales de Es­tados Unidos.

 Diez años más tarde confió a Jacobo Cartier la búsqueda del paso entre el Atlántico y el Pacífico por el norte. Cartier realizó tres expedi­ciones en las que descubrió el río San Lorenzo y to­mó posesión del Canadá en nombre de Francia pero tuvo que regresar al fracasar en su intento de fun­dar colonias. Francia tenía muchos problemas in­ternos, y escasos recursos por lo que hasta el siglo XVII no, reanudaría sus exploraciones al nuevo con­tinente.

 

Consecuencias del Descubrimiento

El descubrimiento de América y los otros des­cubrimientos geográficos realizados por los portu­gueses, trasformaron de tal manera la vida que los historiadores toman estos acontecimientos como iniciales de una nueva edad histórica: la Edad Mo­derna. Las principales consecuencias para Europa fueron:

• Europa, y con ella la civilización occidental, ini­ció su expansión por todo el mundo imponiendo sus formas de gobierno, sus sistemas económicos, su religión, sus lenguas y sus costumbres.

• España y Portugal se enriquecieron y convirtie­ron en las primeras potencias del mundo. Más tar­de otros países, Inglaterra, Francia y Holanda, tam­bién se enriquecieron al conquistar territorios americanos.

• El capitalismo comercial se desarrolló más aún con oro, plata y otros metales preciosos proceden­tes de América que inundaron los mercados y los bancos europeos aumentando así el poder de los burgueses (comerciantes y banqueros).

• El Atlántico se convirtió en el océano comercial por excelencia decayendo el Mediterráneo en im­portancia mercantil.

• Las ciencias alcanzaron gran desarrollo: la geo­grafía y la cartografía por el conocimiento de conti­nentes y océanos, la comprobación de que la Tierra es esférica, la rectificación de límites, accidentes y cálculos equivocados que se tenían; el descubrimien­to hecho por Colón de que la brújula o aguja mag­nética no señala exactamente hacia d norte sino que tiene una ligera desviación hacia el noroeste, étc. La astronomía se benefició al conocerse las cons­telaciones del hemisferio austral; y la comprobación de que la Tierra es esférica influyó en las observa­ciones de los sabios que llegaron a descubrir que la Tierra es la que gira alrededor del Sol y no, a la inversa como erróneamente se creía. La botánica y la zoología se enriquecieron por el conocimiento de nuevas plantas y animales.

• Las técnicas de navegación se superaron hacien­do posible los viajes oceánicos con más seguridad.

•El mensaje de Cristo se propagó por todo el mundo adquiriendo así la Iglesia el carácter ecumé­nico que deseaba su fundador.

En cuanto a América el descubrimiento ocasionó:

• El proceso de conquista y colonización por los europeos que puso fin a la época indígena. El con­tinente dejó de pertenecerle a los indios y sus pro­cesos dé evolución cultural independiente quedaron inconclusos.

• El reparto de América entre las potencias euro­peas siendo España la que dominó las mayores su­perficies y poblaciones.

• El fin del aislamiento de América, que desde entonces quedó incorporado al resto del mundo y de manera especial al desarrollo, los intereses y los conflictos de los países europeos.

• La formación de nuestras actuales poblaciones y con el transplante cultural de Europa se crearon instituciones sociales, económicas, políticas y reli­giosas que han influido en nuestro desarrollo has­ta el presente.